Balance eléctrico 2025: Pasamos a la acción: hacia un sistema eléctrico resiliente en Cataluña
La consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque i Sureda, ha explicado hoy que el año 2026 será «un punto de inflexión para Cataluña en lo que respecta a las energías renovables». Durante la jornada «Pasamos a la acción: hacia un sistema eléctrico resiliente en Cataluña», organizada por el Institut Català d’Energia (ICAEN), la consejera ha avanzado que «este año marcará un cambio de tendencia en las renovables: estamos planificando, con la elaboración del PLATER, y estamos acelerando la instalación de potencia fotovoltaica: en los primeros seis meses del año hemos pasado de los 214,3 MW en servicio a los 521,3 MW actuales».
Paneque ha explicado que el conjunto de datos demuestra que Cataluña avanza en la dirección adecuada para alcanzar la neutralidad climática en el ámbito energético en el año 2050. «Las renovables nos ayudan a avanzar hacia un modelo de vida, de producción y de movilidad limpios», y por ello ha reiterado la determinación del Gobierno de sacar adelante el PLATER. «Haremos el mejor documento posible. Se trata de una herramienta de ordenación que contribuye a la mejora ambiental, al cumplimiento de objetivos europeos y a no perder oportunidades», ha dicho.
La consejera se ha mostrado convencida de que «este siglo veremos el fin de los combustibles fósiles», y ha recordado que la falta de soberanía energética tiene un coste de 10.000 millones de euros anuales para el país. La jornada ha servido también para presentar el Balance Eléctrico de Cataluña del año 2025, elaborado por el ICAEN, y para abordar los retos que afronta el sistema eléctrico catalán y los diversos enfoques municipales a la hora de acoger proyectos de energías renovables.
Más demanda eléctrica, que sustituye el uso de combustibles fósiles
El consumo de energía eléctrica en Cataluña alcanzó los 43.105,1 GWh en el año 2025, un 3,8 % más que el año anterior, impulsado por la electrificación de la demanda, y recuperó los niveles anteriores a la crisis generada por la COVID-19. Por su parte, la generación de electricidad ascendió a 42.340,9 GWh, un 3,4 % más, y la participación de las energías renovables en la matriz de producción fue del 21,3 %; de hecho, las renovables alcanzaron su máxima producción de la serie histórica en términos absolutos.
La evolución del consumo de energía eléctrica había estado caracterizada en los últimos años por las alteraciones en los patrones de consumo provocadas por la pandemia y también por el impacto del incremento de los precios de la energía durante el periodo 2022-2023, que incentivó ajustes en la producción y en los hábitos de consumo. La evolución más reciente refleja tendencias estructurales positivas, como la mejora de la eficiencia energética y el avance en la electrificación de la demanda, que contribuyen a impulsar la transformación del modelo energético hacia la descarbonización.
Por sectores, la industria fue el ámbito que más energía eléctrica consumió, con un 37,1 %, mientras que el sector servicios y el sector doméstico representaron el 33,4 % y el 25,3 % del consumo eléctrico total, respectivamente. La importación de energía eléctrica alcanzó el 12,4 % del total de la demanda, el nivel más alto desde el año 2010.
En cuanto a la generación, la producción de energía eléctrica en Cataluña creció un 3,4 % en 2025. El año estuvo marcado por el apagón del 28 de abril, que comportó un incremento de las restricciones técnicas para garantizar la seguridad del suministro en el conjunto del sistema eléctrico español. Esto provocó, por ejemplo, que un 9,4 % de la electricidad generada por los parques eólicos se vertiera y no se aprovechara.
La energía nuclear fue la principal fuente de la matriz de producción de electricidad, con un 55,8 % del total. La producción renovable alcanzó el 21,3 % del total; la energía hidroeléctrica aportó un 8,9 %, una vez superada la sequía, mientras que la fotovoltaica aportó un 5,8 % y la eólica, un 5,7 %. El factor de emisión del mix eléctrico catalán se situó en 91 gramos de CO₂/kWh producido, el segundo valor más bajo de la serie de los últimos años.
Los retos para hacer más resiliente el sistema
La jornada también ha contado con diferentes aportaciones para hacer avanzar el sistema eléctrico hacia un modelo más resiliente. Así, una mesa redonda ha reunido a los representantes de diferentes municipios de todo el país que están liderando la transición energética en Cataluña, como Gandesa, Maials, Ulldecona y Rupià. Han expuesto sus iniciativas en diferentes ámbitos, que van desde la eficiencia energética en los equipamientos municipales hasta las comunidades energéticas, pasando por la acción pedagógica. También han manifestado la necesidad de que todo el mundo municipal trabaje de manera constructiva en el Plan territorial sectorial para la generación eléctrica eólica y fotovoltaica, sus líneas de evacuación y sus elementos de almacenamiento (PLATER), actualmente en periodo de información pública, con el fin de dar respuesta a los objetivos de país y avanzar en el equilibrio territorial.
En la otra mesa redonda se ha tratado la flexibilidad, la red eléctrica y el almacenamiento como factores clave para la resiliencia del sistema eléctrico. La mesa, protagonizada por Trini Sala, delegada de la región nordeste de Redeia; Daniel Pérez, director general de L’Energètica; Oriol Xalabarder, presidente de ASEME, y Cristina Corchero, vicepresidenta de ENTRA, ha advertido del cambio de usos que exigirán a las infraestructuras eléctricas las renovables y la electrificación de la demanda. Por ello, se ha puesto el acento en la necesidad de abordar nuevos mecanismos que permitan que la demanda se regule y se adapte a las necesidades de la red, que optimicen el funcionamiento del mercado del almacenamiento y también que el conjunto de las infraestructuras se dimensione de manera óptima.
Durante su intervención, la economista Mar Reguant ha abordado el coste de la inacción a la hora de descarbonizar la matriz energética, teniendo en cuenta el impacto en los ámbitos económico, social y ambiental. Reguant ha señalado que existen estudios que cifran que el cambio climático ya supone la pérdida de vidas y puede implicar la pérdida de un 30 % de la actividad económica mundial, cifra que en Europa podría ser superior. Por ello, ha hecho un llamamiento a la mitigación y a la adaptación al cambio climático, y ha recordado que «hay medidas de descarbonización cada vez más económicas, como las energías renovables».



























